Crónica de Madrid

Han pasado varios años desde que Royal Enfield es importada en nuestro país. Pero ha sido a partir del 2007 cuando la política de importación de esta marca ha cambiado favorablemente hasta tal punto de crear una eficiente red de distribución nacional de ventas. Gracias a esto el interés por algunos distribuidores de potenciar esta gran motocicleta ha crecido hasta tal punto de crear un foro nacional y el primero en español de todo el mundo dedicado a esta legendaria motocicleta.

Dicho foro lleva funcionando más de un año con muchísimo éxito, y por espontaneidad popular de sus usuarios nace la primera reunión nacional de amigos de la Royal Enfield.
Para que a todos nos pillara a igual distancia se decidió hacerla en la Madrid, al menos este año. Concretamente en Galapagar. Así que el pasado 3 de junio un despliegue de 11 Royals tomaron rumbo a Madrid desde Sevilla por la ruta de la plata para ser recibidos horas más tarde por el comité de bienvenida organizado por los madrileños. Entre ellos estaba Emilio, gerente del concesionario royal enfield de la capital. Desde allí nos desplazaríamos al hotel Campanile dónde estaríamos hospedados todos los demás que iban llegando de todas partes de la geografía nacional: Logroño, Valencia, Valladolid, Andalucía, Madrid, etc,etc...

Oficialmente el programa de actividades comenzó el viernes 4 bien tempranito. Nos desplazamos hasta la presa del Gasco en Molino de la Hoz, en la que el rey Carlos III pretendía unir el Atlántico desde Madrid. El amigo Jorge muy amablemente nos informó de toda la histoira de tal faraónico proyecto que nunca vió la luz. Desde allí nos desplazamos hacia el puerto de la cruz verde dónde hay un bar muy frecuentado por motoristas. Una vez repuesta nuestra sed (el calor era intenso) nos fuimos rodando hasta San Lorenzo del Escorial a disfrutar de un muy buen almuerzo. Muy extenso era el programa y poco tiempo el que teníamos para ver tanto. Así que tras el almuerzo se sacrificó la siesta para disfrutar de una fantástica vista desde la silla de Felipe II. Lugar desde el que el monarca contemplaba los progresos de las obras del Escorial y al parecer y según una segunda versión bastante fiable esta silla de piedra fué hace muchísimos años un altar desde el que se practicaban sacrificios humanos.

Volvemos a arrancar nuestras motos para visitar los restos de una cantera de extracción de granito para la construcción del Monasterio citado. Es impresionante ver aún los cortes practicados en las rocas para usar una curiosa técnica de corte basada en madera y agua congelada por el frio. Regresamos al hotel para asearnos y vestirnos con la correcta indumentaria para el paseo por el Madrid castizo. La cena como no podía ser menos se hace en un restaurante en la Plaza Mayor. Posteriormente paseamos por el centro para hacernos fotos con el oso y el madroño o sobre el azulejo del kilómetro "cero".

El sábado prometía fantásticas sensaciones a lomos de nuestras máquinas. Bien temprano nos dirigimos hacia el Puerto de Navacerrada camino de Segovia. La subida al puerto del grupo de cola se desarrolló a velocidades nunca superiores a 70 kph, lo que la convirtió en un agradabilísimo paseo que nos reconcilió con las antiguas formas del motociclismo. Y las antiguas motos del grupo demostraron que a pesar de la dureza que para ellas suponía el puerto van a seguir rodando por muchos años más. Este ascenso dio algún susto a las decanas de la expedición que no pasó de ahí. Parada para refrigerio en la cima del puerto y reanudamos la marcha hacia Segovia para aparcar bajo su acueducto. Los que aún conservaban fuerzas deciden pasear por la ciudad para ver sus iglesias y monumentos mientras los más cansados toman posición en una terraza junto al acueducto romano para deleitarse con pinchos y bebida fria.

De nuevo volvemos a las cabalgaduras para irnos ahora a Revenga, donde disfrutaríamos de las bondades y maravillas de la gastronomía castellano-leonesa. Inmejorable almuerzo y otro fantástico acierto del organizador de todo este evento. Regresamos por el alto de León donde nos hacemos la foto de grupo con todas nuestras motos. Y al hotel de nuevo para preparar la que sería la última noche del programa en un recorrido a baja velocidad con 30 motos en fila india causando la admiración y el revuelo en la carretera de la Coruña, dando todo un espectáculo allí por donde pasábamos y con gente haciendo fotos desde sus coches. Impresiona mirar por el retrovisor y ver la caravana de luces que te sigue o ver cómo evoluciona el grupo desde atrás.

Al anochecer nos fuimos a cenar de tapeo a la que algunos, ya vencidos por el cansancio, no asistieron, y que otros no pudimos disfrutar plenamente por culpa del atracón del mediodía. Ya se notaba el cansancio acumulado y la prudencia de los que pensábamos en el viaje que nos esperaba al día siguiente. En la cena obsequiamos a Jorge con un pequeño detalle fabricado artesanalmente por uno de los miembros del foro en sus talleres de Cádiz. Se trataba de un pistón de una Royal Enfield con el grabado del lugar y la fecha del evento.

Y desde allí unos se fueron a un espectáculo de magia, otros de paseo nocturno por Madrid y otros como los andaluces al hotel a descansar para el largo viaje de regreso. Para mí ha sido un privilegio compartir estos días con todos vosotros y estrechar lazos con gente a la que cada día aprecio más. A los que no pudisteis venir… no os preocupéis habrá más, sin duda. Ya sólo queda presentar las candidaturas para la próxima reunión y decidir cuándo y dónde será. Y por último volver a dar las gracias a Jorge por su paciencia y su magnífica organización, a Borja Vaso (importador de Royal Enfield España) por su asistencia y los polos de Royal Enfield con los que nos obsequió a todos y cada uno de los presentes. A Rubí y Emilio del concesionario de Madrid y a todos los que en Madrid nos hicisteis sentir como en casa.

"Al final la mejor manera de viajar es sentir. Sentir todo de todas las formas, Sentir todo excesivamente."

...Y para sentir el viajar, amigos míos, nada como hacerlo a lomos de una Royal Enfield.

Un fortísimo abrazo a todos y hasta la próxima.

Texto y fotos: Miguel y ángel.

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